60º Aniversario Escuadra de Salvajes. Tres Generaciones.

Publicado por Jose Francisco Muñoz 23/09/2014 | Imprimir | Agregar a favoritos

Artículo Especial Día 4 Salvajes

Hace ya nada más y nada menos que 60 años que la Escuadra de Salvajes desfiló por primera vez en las fiestas de Villena. La comparsa de Romanos era ya historia y, la recién estrenada comparsa de Almogávares, comenzaba su andadura por aquel entonces. Nadie quería perdérselo, todos querían participar en la nueva comparsa pero por falta de tiempo no había suficientes trajes para todos. Se optó por crear una escuadra anexa a la comparsa con los que no habían podido conseguir traje. Se hicieron llamar la escuadra de Montañeses y, durante los primeros años, fue entrando y saliendo gente de la escuadra hasta que se formó un pequeño bloque fijo del que cabe destacar a personas como Esparza, Jose María, Prometeo, Vicente Medina, Bartolo o Regino Cerdán “El Puncha”, que dotaron a la escuadra de una peculiar forma de desfilar que, unida a las vestimentas primitivas, grandes barbas, pelucas y pieles, hacía que esa escuadra de guerreros sucios y andrajosos llamasen la atención de todo el público. Poco a poco y por definición popular comenzaron a llamarle “Los Salvajes”

primera generación salvajes

Los Salvajes en 1961 liderados por "El Puncha"

Si por algo se identifica la escuadra de Salvajes es porque ha ido renovándose continuamente, de un año a otro siempre había algún nuevo integrante. Unos se iban y otros venían, pero estos 60 años se pueden englobar en tres grandes generaciones

La primera, la generación de “El Puncha”, posiblemente el hombre más influyente de toda la historia de la escuadra y cabo durante varias décadas. Fue la que marcó el estilo de la escuadra y guió a los primeros integrantes de la segunda generación.

 

Segunda generación

A finales de los años sesenta, comenzaron a entrar progresivamente jóvenes de entre 16 y 20 años en busca de esa juerga y vidilla que se vivía en la escuadra. Marcial, Ramón Gandía, Pedro Muñoz -entró en 1966 con 16 años-, Manuel Céspedes - con 17 años en el 70-, Jerónimo Martínez -con 19 en el 71-, Ramón Hernández, Antonio Hernández “El Bolas”, Miguel Gandía -20 años en el 72-, Ricardo Pardo o Jesús “El Marqués”, fueron algunos de los primeros integrantes de esta segunda generación de salvajes y muchos de ellos el bloque duro junto a otros que entraron más tarde como Pedro Lillo -comenzó de aspirante en la escuadra a mediados de los 70 y comenzó a desfilar en el 79- o José Espartal, último integrante de la segunda generación que entró en el 88 junto a Manuel Cerdán “El Punchica”. 

Formaban un grupo que no solo disfrutaba de los desfiles, si no que se reunía durante el resto del año, junto con sus mujeres e hijos y no dudaban en viajar a diferentes ciudades en las que eran invitados a desfilar. Desfilaron en ciudades como Fuensalida (Toledo), Alicante, Campo de Mirra, Alcázar de San Juan (Ciudad Real), Calpe, Crevillente, Callosa de Ensarriá, Anna o Villar del Arzobispo entre otras muchas, obteniendo una inmensa cantidad de anécdotas e historias de todo tipo. 

El 10 de Noviembre de 1984 compraron la que a día de hoy sigue siendo la casa-cueva de la escuadra, “La Cueva” (ver foto del día 5 de septiembre de 1986), situada en los aledaños del Castillo de la Atalaya. Allí, durante las fiestas, se montaban mesas larguísimas y mientras los adultos comían dentro de la cueva, los niños disfrutaban jugando en los alrededores de la misma. 

Segunda generación salvajes

Foto de 5/9/1986. De bajo a arriba:

Bajo: Javier Gandía (niño), Regino Cerdán (El Puncha) y Ramón Hernández

Medio: Pedro Muñoz, Miguel Gandía, Pedro Lillo, Jerónimo Martínez, Antonio Hernández, Marcial Rubio, Manuel Céspedes y Ángel Gandía (niño)

Arriba: Ricardo Pardo y su cuñado Martín Muñoz, Jesús Más, Ramón Gandía, Manuel Cerdán (El Punchica)

Y así es como se comenzó a forjar la que hubiese sido la tercera generación. Esos niños y niñas nacieron siendo Salvajes, jugaban a guerrillas con los niños de otras escuadras que tenían los locales cerca de la nuestra, eran vestidos con trajes similares a los de sus padres, tíos o familiares cercanos y, o bien desfilaban detrás de ellos en una fila de niños y niñas salvajes, o bien iban en la carroza de la escuadra.

 

Generación perdida

Aunque seguía entrando y saliendo gente de la escuadra, el bloque principal de los integrantes de la escuadra se iban haciendo mayores  y necesitaban relevo. Con el cambio de milenio comenzarían a ir entrando los hijos. Salva, hijo de Manolo Céspedes; Isaac, hijo de Ricardo; Francisco Jesús, el hijo del “Marqués”; Ángel Carlos y Fran, hijos de Ramón Hernandez; Y Pedro Luis Lillo, hijo de Pedro Lillo. 

Fue un proceso que duró alrededor de 8 años entre finales de los años noventa y principios de 2000 y, por diversas razones, no terminaron de consolidarse y casi todos fueron abandonando la escuadra.  Esto obligó a los integrantes de la segunda generación a alargar su estancia hasta encontrar relevo. 

 

La tercera generación.

En 2004, en el año del 50 aniversario, fue cuando oficialmente la escuadra comenzó a renovarse. Yo, José Francisco “El Chapi”, hijo de Pedro Muñoz y el más joven de los niños de por aquel entonces había entrado hacía poco y durante ese periodo también entraron a la escuadra Fran, Ruano y José Ferríz.

Actualmente quedamos como hijos Pedro Luis Lillo, que es el integrante más antiguo de la tercera generación y actual cabo de la escuadra, y yo, aunque también hay algunos familiares cercanos a Salvajes y que también estuvieron en algún momento de niños cerca de la escuadra, como Vicente Gandía “El Chumarra”.

Desde que nací, hará ya 27 años, soy Almogávar y Salvaje, y desde que tengo uso de razón mi ilusión, como la de cualquier hijo de salvaje, siempre fue desfilar y pertenecer a los Salvajes. Desde bien pequeños imitábamos la forma de desfilar de nuestros padres, jugábamos a tirarnos petardos o piedras con los niños de otras escuadras cercanas a “La Cueva” simulando guerrillas, sobre todo con los del bando moro de escuadras cercanas o intentábamos reconquistar el castillo, como veíamos en las embajadas. Vivimos rodeados de Salvajes y, cuando no desfilábamos de Almogávares, era porque estábamos en la carroza de los Salvajes.

Hace ya 12 años, dejé de ser uno de los niños y desfilé, por primera vez, como Salvaje de pleno derecho. Me acuerdo que, horas antes del desfile, quedamos para tomar algo mientras nos vestíamos. Recuerdo que me recibieron todos con los brazos abiertos, con alguna que otra broma y veteranos como Ramón Gandía, Manolo Céspedes o “El Marqués” me intentaban advertir y a la vez enseñar, cada cual a su manera, de lo que era y suponía “ser Salvaje”. No solo era la forma de desfilar si no también la forma de vivir y disfrutar de las fiestas tanto del 4 al 9 de Septiembre como durante el resto del año. Era el momento de ponerse el traje por primera vez, recuerdo que era un 9 de Septiembre, era ya de noche. Ese día ocuparía el puesto de mi padre, que me había dejado su “sitio” para que yo me desfilase por primera vez con la escuadra. 

Era el momento que había esperado desde niño, llevaba el traje de salvaje, la cara ensangrentada para la ocasión y la fila comenzaba a formar detrás de Ramón Gandía, el por entonces cabo de los Salvajes. Como yo era alto en comparación a los veteranos, me situaron por el centro de la fila, lo que hacía que viese todavía más de cerca a Ramón, el cabo. Comenzó a sonar la música, fuerte y potente, los pelos se me habían puesto de punta, era el momento de “arrancar”. Era el momento de levantar las rodillas como lo había estado practicando durante años. ¡Por fin estaba desfilando con los Salvajes!.

Conforme íbamos avanzando me iba dando cuenta de que aquello era realmente especial. La gente  que estaba sentada se ponía en pie y aplaudía, los que iban andando se paraban hasta que llegaban nuestras arrancadas al son del punto fuerte de la música. Desfilando jamás había sentido nada igual. Al acabar, el sudor me caía por la frente, la camiseta interior la llevaba empapada y los pies me ardían. Esa forma de desfilar era realmente agotadora, pero no me importaba nada, había disfrutado como nunca y eso es decir mucho. Ya sabía lo que significaba desfilar con los Salvajes y quería repetir.

Desde siempre, cuando una nueva persona entra en la escuadra, todos intentamos hacer que se sienta como nos hicieron sentirnos a nosotros cuando llegamos e intentamos transmitir lo que significa la escuadra para nosotros. No solo es el desfilar, es el comenzar a vivir las fiestas de otro modo, no sólo entran a una escuadra si no que entran a una familia, la “familia Salvaje”.

De la segunda generación ya sólo queda desfilando José Espartal. El resto son “socios protectores”, una forma de no perder el hilo y seguir asistiendo a las cenas o actos internos de la escuadra. Otros ya no están con nosotros, pero no dudan en unirse cuando nos ven por ahí. Hoy por hoy la escuadra se ha renovado en su gran mayoría, los veteranos han dejado paso poco a poco a nuevos integrantes, más jóvenes y con ganas de vivir experiencias como vivieron ellos. Desde que comenzase Pedro Luis hasta el último que ha entrado, Francisco Javier, todos somos la tercera generación de Salvajes, y estamos deseando vivir, como mínimo, iguales o mejores experiencias que los veteranos, a los cuales les llamamos, cariñosamente, “los dinosaurios”. Ellos nos dicen que jamás podremos vivir tantas anécdotas e historias como ellos vivieron, de ciudades que visitaron y grandes momentos que vivieron, pero yo les advierto que nosotros ya hemos empezado a escribir nuestra propia historia

En su día ampliamos y arreglamos “La Cueva”, hemos visitado ciudades como Anna, que seguro no se olvidarán de nosotros, hemos recuperado actos que se perdieron, nos juntamos cada vez que podemos, con la excusa de cualquier cena o acto y estamos participando cada vez en más eventos.

Sin duda, tengo que felicitar a todos y cada uno de los integrantes de la escuadra: Vicente, Roberto, Toni Server, Fco Javier “El Sparrow”, Pedro Luis, Lorenzo, Jose Juan “Soriano”, Espartal, Diego, Fran, Juan Andreu, Ruano, Juan “El Caballista”, Javier Pastor y Tomy “El Canario”, todo sin olvidarme de los “dinosaurios”, que sois muchos y no os voy a nombrar uno a uno. A todos deciros que gracias por esos buenos momentos y ¡a seguir viviendo muchos más!

tercera generación salvajes

Foto del 5/9/2012. Casi todos los componentes de la escuadra que comieron el día 5. De izquierda a derecha y de arriba a abajo:

Arriba: Francisco, F.Ruano, David, Tomas; Sentados: Pedro Muñoz, Juan, Pedro Lillo, Jero, Javi, Pedro L. Lillo, Vicente, Céspedes y Juan; Bajo: Lorenzo, Server, Jose Francisco (Chapi) y José Ferriz y los cuadros del Puncha y de la segunda generación con algunos en las mismas posiciones como P.Muñoz, Pedro Lillo, Jero o Céspedes

Por cierto, puede que parezca un poco extraño. Si, lo sabemos, pero nosotros este año celebramos nuestro 60º aniversario. Hace diez años no quisimos robarle protagonismo a nuestra comparsa, que también celebraba su 50º aniversario. Fue un gran año y, aunque fue espectacular, e incluso la escuadra consiguió llevarse el premio a la mejor escuadra especial del bando cristiano, nos quedamos con ganas de celebrar un aniversario.

Durante este año llevamos ya unos cuantos actos celebrados. Hemos participado en las Fiestas del Medievo, en las que nos gustaría volver a repetir y tenemos preparada una nueva marcha cristiana “SALVAJES”, del compositor Paco Baenas, que seguro os gustará pero, sobre todo, lo que esperamos este año es que disfrutéis estas fiestas con nosotros. Lo daremos todo para intentar no defraudaros.

 

Saludos, Jose Francisco

 

Escuadra Salvajes 2012

La Escuadra de Salvajes durante las fiestas de Villena de 2012

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